El sueño de la sinrazón produce monstruos

La razón convierte a los monstruos en simples animales, y si son animales, no son por lo tanto monstruos. La monstruosidad depende del grado de lejanía de las cosas respecto de la luz. Los monstruos, bajo la luz, no son tales. Cuatro paredes en cuarentena dan para mucha variedad de iluminación y mucho tiempo de oscuridad. Todas las horas que llevamos encerrados nos ofrecen poder tener largas conversaciones con nuestros monstruos, a veces mas pacíficos, otras veces indomables. Con esto te das cuenta, que al final cuando la razón duerme, los monstruos la atrapan, ésta pierde claridad o rumbo y deja de ser razón. Ahí es cuando los monstruos vienen a visitarnos y nos convertimos en ellos.